11 de abril de 2012 /

No es el amor sino el morbo lo que mueve al mundo


Apunta el colombiano Omar Rincón que, para explicar las democracias modernas, las campañas forman parte de ello; la teoría política no funciona, pero si aplicamos “La teoría de la telenovela y el melodrama” todo cobra sentido.

Empieza a circular la idea de que la única oportunidad para desbancar a EPN son los debates. A reserva de que malinterprete a Rincón, quiero señalar algo.

Los debates no son espectáculos atractivos en la televisión mexicana. Para que la gran masa voltee a verlo hay que prometerle algo, y ese algo es “sangre”.

Le toca a Andrés Manuel reinventar su personaje y posicionarse como el único capaz de ganarle a EPN. JVM, “La jefa”, quiere intentarlo, pero por unos días más sus errores iniciales le seguirán cobrando factura, he ahí la oportunidad de AMLO.

El Sr. López tiene que dejar el papel de hippie y calzarse el de héroe incendiario. Quiero escucharlo con sus palabras “En el debate de mayo voy a hacerlo pedazos” EPN hará oídos sordos, hay que montarle entonces un countdown en las mañaneras  y rematar con un “Le advierto que no voy a permitir que se refugie en el discurso de que al debate va a presentar propuestas, si las tiene, que las presente en los mitin. En el debate va a debatir conmigo y voy a desenmascararlo”  sólo con una oferta de ese tamaño la gran masa verá el debate. Puedo firmarlo.

Habrá quien diga que los electores no quieren confrontaciones, pero ¿de qué electores estamos hablando? Un país que con 52 millones de pobres se considera de clase media, que no sólo sigue devorando telenovelas sino que últimamente tiene un guilty crush con Chavana o la Señorita Laura. Está claro de lo que hablo.

La apuesta es arriesgada. Sigue rondando el fantasma del AMLO belicoso, pero para ganar esta elección hay que empezar con hacer que el elector vea ese debate, hay que “moverlo” y no es el amor sino el morbo lo que mueve al mundo.  


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3 de abril de 2012 /

El pánico escénico de la candidata


Esto de hacer campañas es como montar una obra de teatro que se va representar 24hrs al día por trece semanas. 

Se empieza teniendo un relato, la historia que vas a contar, y decides que la obra va de la hija de un vendedor de pinturas, hay que parecer “de a pie”, que se convierte en la heroína que rescata a su pueblo de una plaga de dinosaurios, hippies y sicarios.

Es un “buen guión”. Ahora tienes que montar el escenario. Contratas una productora que te haga unos visuales estilo liga de la justicia y decides que la escenografía de los mitin va a tener ese toque ostentoso e imponente, pero a la vez chabacano que tanto le gusta al mexicano. Ya sabes, un escenario de rockstar con tu prota vestida de indígena en Huejeutla de Reyes, Hidalgo. 

Hasta aquí todo bien. Tienes relato, personaje y escenario.  Publico, OBVIO, porque los espectadores se joden y, aunque sea unos minutos de cada día, están “obligados” a presenciar el espectáculo. 

Levantas el telón y echas a andar, prevés la novatez o desorganización del equipo de campaña (escenógrafos) y te vas a escenarios controlados, ¿qué puede salir mal en la casa donde creció nuestra heroína o en el “tan a modo” Huixtla, Chiapas?, pero entonces la principal  se desmorona. Promete apoyar el lavado de dinero y al día siguiente, en un evento de seguridad y justicia, le entra un mareo y tira por la borda el personaje de “dama de hierro mexicana”.

Revisas el plan de producción, vuelves a hojear el guión, en un arranque de histeria das luz verde para que hagan otros audiovisuales, sigues buscando explicaciones y entonces te azota la única cosa que nunca consideraste camino a esta encrucijada… El pánico escénico de la candidata. 

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1 de marzo de 2012 /

Josefina, entre Marcelo y la Maestra.

Sonrío maliciosamente ante el devenir de la contienda electoral y no puedo evitar esa sensación como la que uno tiene cada que escucha un disco de Maná. Otra vez, todo suena igual.

Tal como en el 2006 el candidato del PAN arranca a la caza del puntero y está vez le toca a JVM venderse como la heroína que nos salvará. Si la estrategia le da y el tiempo le alcanza, le resta un último movimiento político para ponerse la banda presidencial.

Repetido el escenario ideal de una elección cerrada entre dos punteros y un distante tercer lugar, lo que sigue es “negociar”. Para ello JVM tiene que decidir con quién se va sentar.

Su primera opción sería ir tras Marcelo Ebrard, que ha dado muestras de control político al manejar su sucesión y, contrario a lo que muchos se niegan a ver, controla vía René Cervera la estructura de AMLO2012 en ciudad capital.

Marcelo Ebrard ha dicho que trabajará por reunificar la izquierda y ser candidato presidencial en el 2018. Bajo esa lógica será difícil que tome asiento, pero nunca hay que descartar que es preferible un escenario con tres sexenios panistas a enfrentar la aplanadora PRIista reforzada con el presupuesto federal.

Sin embargo, para que el “remake” funcione, hace falta un personaje en esta trama electoral. Elba y su PANAL.

Los cálculos de la Maestra son los mismos que en el 2006. Esperar que la elección se cierre y ser la bisagra (con su estructura y contactos) que decida la carrera presidencial.

Mal han hecho algunos en menospreciarla, pero ella espera paciente. Sabe que si JVM quiere ser Presidente tendrá que llamar.

Así las cosas, en México el mundo da vueltas en redondo cada seis años. Para allá vamos.

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