No es el amor sino el morbo lo que mueve al mundo
Apunta el
colombiano Omar Rincón que, para explicar las democracias modernas, las campañas
forman parte de ello; la teoría política no funciona, pero si aplicamos “La
teoría de la telenovela y el melodrama” todo cobra sentido.
Empieza a
circular la idea de que la única oportunidad para desbancar a EPN son los
debates. A reserva de que malinterprete a Rincón, quiero señalar algo.
Los debates
no son espectáculos atractivos en la televisión mexicana. Para que la gran masa
voltee a verlo hay que prometerle algo, y ese algo es “sangre”.
Le toca a
Andrés Manuel reinventar su personaje y posicionarse como el único capaz de
ganarle a EPN. JVM, “La jefa”, quiere intentarlo, pero por unos días más sus
errores iniciales le seguirán cobrando factura, he ahí la oportunidad de AMLO.
El Sr.
López tiene que dejar el papel de hippie y calzarse el de héroe incendiario.
Quiero escucharlo con sus palabras “En el
debate de mayo voy a hacerlo pedazos” EPN hará oídos sordos, hay que
montarle entonces un countdown en las mañaneras y rematar con un “Le advierto que no voy a permitir que se refugie en el discurso de que
al debate va a presentar propuestas, si las tiene, que las presente en los
mitin. En el debate va a debatir conmigo y voy a desenmascararlo” sólo con una oferta de ese tamaño la gran masa
verá el debate. Puedo firmarlo.
Habrá quien
diga que los electores no quieren confrontaciones, pero ¿de qué electores
estamos hablando? Un país que con 52 millones de pobres se considera de clase
media, que no sólo sigue devorando telenovelas sino que últimamente tiene un
guilty crush con Chavana o la Señorita Laura. Está claro de lo que hablo.
La apuesta
es arriesgada. Sigue rondando el fantasma del AMLO belicoso, pero para ganar
esta elección hay que empezar con hacer que el elector vea ese debate, hay que
“moverlo” y no es el amor sino el morbo lo que mueve al mundo.